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15.9.10

Ciudad.

Esta ciudad está irreconocible, desesperadamente variable, en mutación constante.
No encuentro ni uno de aquellos lugares plagados de sol que cobijarom, que me dieron aliento.
Esta ciudad parece cualquier otra ciudad, y no parece ninguna.
O tal vez sea yo, que no me animo a encontrar tu casa.

9.9.10

Desenlaces

El mundo esperando un desenlace.
¿Y si no existieran los finales?

6.9.10

Silencio.

La miró como a un árbol y desvio su mirada al fuego que calentaba lento la noche.
Supo que ya no quería escuchar nada sobre nada.
Puso tapones de sangre en sus oídos.

3.9.10

Invisibles.

"Las cosas invisibles protegen la verdad de la mentira"
Roberto Cantos.

Y el sentado ahí sin saber bien que hacer con eso, sin regalos, sin comicidad.
Realmente sin querer saber nada sobre la verdad y la mentira, ni sobre el destino o el futuro.
Otro cigarrillo y son diez minutos mas de una paz frágil para su cabeza y para ese vacío que está en algún lado entre sus rodillas y sus hombros.

30.8.10

Derrumbes

Pero ay amor, si te llevas mi alma,
llévate de mi también el dolor,
lleva en ti todo mi desconsuelo
y también mi canción de sufrir.
Pero ay amor, si me dejas la vida,
déjame también el alma sentir,
si solo queda en mí dolor y vida,
ay amor, no me dejes vivir.  I.villa
De un manotazo logro asirse al ultimo pedazo de mampostería que quedaba en pie, todo a su alrededor se destruía, en un instante su mundo se desvaneció, desapareció y el quedo agarrado a una parte rota de su inconsciente.
Ahora tendría que reconstruir de cero su mundo, ver que es lo que servía después del derrumbe, caminar por las ruinas e intentar sobrevivir.
Una voz le preguntaba: ¿Queda algo por perder?

27.8.10

Radiografía de un hombre en un balcón.

Un hombre en un balcón, mirando y esperando. Diciendo y maldiciendo, mirando el sol que cae, destapando una cerveza.
Lo atraviesan sus recuerdos, sus memorias y sus olvidos. Abajo, en la vereda, los ciudadanos pasan como todos los días, arriba el cielo se muere.
La mano derecha aferrada a la baranda del balcón, la izquierda en un vaso, los píes apenas separados, los ojos cerrados guardan lágrimas y visiones.

19.8.10

Caminos

Ella tenía latentes imágenes de lugares lejanos y las usaba como herramientas para abrir nuevos caminos.
El tenía soles, arenas, praderas y cerros que eran sus herramientas para no olvidar.
Yo compartí con ellos una mesa alguna vez, falando em portugués, insultando en catalán.
Pero la tierra giró, ya no recuerdan juntos ni abren caminos para dos.
Ahora que anochece los recuerdo y brindo solo con la botella.

12.8.10

Ayer

¿Y ahora que ayer ya es antes de ayer?
Bueno, al menos no duele, tanto...

11.8.10

Mudo

Tengo un cielo gigante que me desordena los pensamientos.
Decir esto es decir muchas otras cosas pero en silencio. A ver si me explico: no soy mudo, es solo que a veces hay miradas que me dejan sin palabras y recuerdos que me forman un nudo en la garganta.
Voy a dormir al sol y dejar que el duende me lleve.

7.8.10

La gota

¡Plaf! La gota contra la palangana.
¡Plaf! El fondo de la palangana, azul y con manijas de alambre.
El fondo ¡Plaf! Contra el piso, contra el mundo ¡Plaf!
Y el mundo se estremece con cada golpecito suicida de la gota que mientras ¡Plaf!, es observada por otra naciente melancolía con destino de palangana azul con manijas de alambre.

4.8.10

Perro

Tengo nieve marrón en el hocico, soy un perro de sombras persiguiendo el hueso pelado de alguna lampara quemada, una chispa, un instante. Cuando lo alcance, cuando lo alcance...
Tengo que elegir el lugar de mi patio imaginario para cavar, para esconder la chispa, hasta que sea totalmente necesario meter las patas en el barro y sacar a relucir mi secreto y fugaz tesoro.
Soy un perro de sombras que no se corre la cola, que mira con desgano el alimento balanceado, que se  babea pensando en el camino.

3.8.10

Ojos de escapar.

Existen días en los que necesito sacarte, arrastrarte conmigo lejos de tanto gris, de tanto insomnio y desventura.
Escapar de tan ruidoso infierno de metales y cataclismos es un acto de fe.
Apretar tu mano y correr es como observar el mundo sin desperdiciar ni un milímetro de ojos.
Es tan extraño como extraño el cielo.

17.7.10

Relato libre en medio del viaje

Atenta la mirada, como un depredador buscando, como un depredador buscado. Hasta que un día, de tantas soledades agarrado, tiró sus abismos al fuego chisporroteante que se alzo en la noche como un rayo que podría partir al medio cualquier vergüenza y que lentamente, como todo, se fue apagando.
Quedó entonces solo la noche reflejada en su mirada atenta de león cansado.

Fronterizo

Un lento abandodno recorre las calles quiaqueñas, ciudad de paso donde nadie se queda. Al norte no solo un puente, también un río de personas como hormigas la une con Villazón, locura Boliviana, almacén de cuanto exista, olores, colores y sabores mezclados por el viento que azota en invierno la altipampa.
En este portón de entrada a la inmensa Bolivia nada parece existir realmente, hasta que las luces se apagan.

Iruya

Parece dormir y soñar la tranquilidad que los turistas no tienen. Rincón de los manantiales que extiende sus brazos a San Isidro.
Mientras el viento le acaricia las piedras y le da nuevas formas a su rostro enamorado.

9.7.10

Viajan conmigo

Aparezco de repente en un pueblo lejano. Entro por una callecita lateral buscando hospedaje y mientras camino recuerdo: Otro pueblo lejano, donde nací, de donde me fui, a donde volví y del que me fui nuevamente.
Se entonces que deje amores primordiales, amigos eternos, y unos ojos color de paloma en una mañana de Domingo.
Ellos seguro piensan que se quedaron, pero en verdad viajan conmigo, metro por metro que avanzo los tengo a mi lado.
En el mundo somos muchos los solitarios que viajamos con ese leve equipaje, que crece con el camino.

18.6.10

Gritos

Sentí la necesidad de escupir estas palabras, pero no al vacio, compartirlas más alla del papel o de un blog y entonces, aunque parezca una contradicción, se las grité en la cara a la noche.
Grande fue mi sorpreza cuando vi que la noche las tomaba, las hacia suyas y se las llevava, al aire, al sur siempre, cada vez más al sur. Y yo soñando que llegaban hasta los oídos necesarios y precisos, como si entraran por una ventana habierta desde siempre y para siempre.
Grité amor y vida, grité muerte maldita y olvido, grité sueños y anhelos, grité abandonos y miserias y broncas, grité pobrezas y maravillas y también solte poemas a puro grito. Fuera de mí, como en un lejano sitio, mi alma sentada sobre la hierba me espera.

20.5.10

Aquel memorable baile

La niña baila y se aleja, el hombre la mira. La mira irse sin guardarse nada, sin nada que le sobre. Ya vienen las sombras desde lo profundo de sus ojos, el hombre se duerme para volver a soñar con la niña que baila y se aleja.

4.10.09

La noche del fumador

En esas noches de pesada oscuridad cuando el humo del cigarrillo es atravesado por las impúdicas líneas horizantales de una luz callejera, vuelven a la memoria del hombre la espesa verdocidad de una parra, el silencio del canto de los grillos, la lejanía, la distancia tan distante como está la luna de los ojos del amante, que fuma inmóvil y espera.
Nadie desordena sus rosas, nadie sopla su fuego, nada lo llama. Solo el rojo de la braza trajina un invisible camino hacia su boca desde el cenicero y al revés.
No añora ni maldice el tiempo en que esta vida fue vida, ni siquiera piensa. Los restos de cigarrilo yacen aplastados en el cenicero y la mano busca el paquete para recomenzar el antíguo, letal y efímero ritual.