14.1.18

Como de costumbre



A los que se van y a los se quedan.
A los que se quedaron y a los que se fueron.



Porque más no se podía
porque algo se había roto
o se había terminado
porque algo nuevo traía el viento
porque la vida es tremenda
y el futuro incierto
como una nube encallada en la llanura.

Girar la brújula
en la primer bifurcación posible.

Y atrás va quedando
la sed infinita de ternura
los paraísos que mata el glifosato
el miedo a no saber vivir
la pesada memoria de los muertos
el llamado de la sangre latiendo
los perros aullando a la luna.

Finales inciertos
rotundo amor ennegrecido por el hollín
de las malditas chimeneas
y los domingos con tristeza de partir.

Hasta que partir fue para siempre.

Pero allá atrás
también
quedamos nosotros
tan vivos y tan
muertos como de costumbre.

Ahora queman residuos en el basural
y los domingos casi siempre llueve.

Y nadie
viene a preguntar
por el poema que le debo.


14.11.17

De esta tierra.


Desde la profunda raíz
hasta el sutil poema
todo habita en la tierra
todo yace en sus entrañas.

En vano cruzaras caminos
habitados por las bocas
sedientas del cemento.

Es verde sabia la cura de tu herida
es manso manantial tu sueño
es de barro el futuro de tu raza.

Es la parra que en verano refresca siestas y vinos
al lado siempre del cariño
y siempre
pero siempre
un paso adelante
el principio del abismo.

20.10.17

20-10-2017

Justo ahora
y yo sé que duele
ahora mismo
la poesía nos presta
y hay que tomarlas
sus bellas
armas de resistencia
y aunque no me creas
se queda en la calle
desgarrando la garganta
por nosotros
por los que se llevaron
y sobre todo

por los que vienen.

12.10.17

De pájaro



Saquen de mí
la piel
las uñas los ojos los pelos
vuelvo a jugar con palabras
pienso en el fuego
que alguien lo encienda y arroje
mis desechos saquen de mí
los párpados la lengua la carne los huesos
vuelvo a jugar
con palabras
que alguien
las encienda
tiemblo, es mi único aporte
callo
pienso en el tempo
en la cadencia desairada
enciendo un poema y arrojo sus restos
vuelvo a jugar con el fuego
en el medio de la noche y la tormenta
late en mi memoria un corazón de pájaro.

Nada dice el silencio
del silencio
ni de la noche humana
o de la pena bestial
o de los pueblos con miedo.




17.9.17

Orígenes.


No es tormenta y no es
pared ni viento,
ni montaña, ni tampoco llanura.
No es la fuerza imparable y el objeto inamovible.
Es una forma desacompasada de latir.
No es el Ying y el Yang, ni la Guerra y la Paz,
ni el cielo o el infierno.
Es algo de dolor, algo de paz, algo de pena,
mucho color, alcohol a discreción, sonrisas amplias,
carcajadas, retorcijones
música.
Es la realidad un paso más adentro
de la realidad.
Es todo lo real del mundo saliendo a la luz
porque la mentira es un enemigo.
Es el tiempo existiendo en los cuerpos que lo existen
allá donde la furia de los años
nos levanta las banderas de la vida.

Al neorrealismo sancarlino lo inventó Puchero.
Yo lo vi.
Entre mis manos dormía una Nikon usada.
En algún lugar debo
tener una foto.



23.7.17

Que habrá fuego en tu futuro.



Cuando veas
una noche de estas niño
o entreveas mejor
en sueños despiertos
todo este lío nebuloso
los escombros, el caos
las flores
los sueños abandonados
en fríos rincones
el mundo sin cambiar
la revolución sin hacer
el hambre dueño y señor de estas tierras
la muerte volando bajito.

La sangre oscura de la noche
brotándole abismal
a los extraordinarios
animales que componen
nuestra humilde soledad.

Cuando sueñes todo
este desastre que somos
niño que fui
allá  lejos una noche
en una horrible ciudad deberías
saber que aunque es mucha
la tristeza más
de lo que pensás  incluso
aunque no nos curamos
de nada y tu amado
continente quedó en las peores
manos posibles y está fulero
el futuro y vayan quedado
chicas las fuerzas
así y todo
con todo eso y otras
cosas que prefiero no contarte
para dejarte como único
regalo posible la sorpresa
todavía nos queda
a vos y a mí
un hilito de esperanza.

Y que habrá fuego en tu futuro
y claro muchacho
algunos muertos y muchos
muchísimos vivos.





10.6.17

A veces pasa que.



La luz que flota oblicua
en los límites del día nos devuelve
feroz al plano de estar  
vivos y los dolientes
clavos de la tarde tararean serenatas
que amaderan el sabor del olvido.

Fortalezas de brazos y estentóreas
carcajadas  que son, más que un anuncio
de la forma estival, una promesa.

El fuego es un milagro desatado
la noche paz en la tormenta
el vino cicatriz dentro del pecho
el sol una esperanza. Su sonrisa
nada menos que un buen recuerdo.