18.4.16

Hace dieciocho días que llueve.



Podría olvidarme de todo 
dejar para otras horas las quejas
poner un disco de tango
preparar café
y dedicarme a mirarte
como ese día
del otro lado del vidrio
tus ojos claritos contra todo lo gris.

Y no prestarle atención a las canaletas
y su ruido de brujas
a este otoño maldito
que no detiene
su derrotero de agua, penuria
y pájaros mudos de miedo.

Podría olvidarme de todo
soñar con frescos
días soleados que nos devuelvan
la fe y el olor a limpio
de la ropa colgada en el patio
y tal vez
dedicarme a quererte
o solamente
a mirarte pero hace
dieciocho 
días que llueve
y uno va perdiendo las esperanzas.





11.4.16

Hace diez días que llueve.


Hace diez días que llueve
todos somos
un poco
Isabel viendo llover en Macondo
y también
los bichitos de la humedad
que se comen los recuerdos
y las patas de madera
de la mesa de la galería
y los teros gritones
y las gotas diminutas
que resbalan apenas
por los bordes de las celosías.

Hace diez días que llueve
y nadie viene a salvarnos
la ropa mojada en la soga del patio
los caracoles, los sapos
los perros con las patas
llenas de barro
saben más que nosotros
del futuro.

Y a la noche el techo de chapa
bajito canta
su canción llorada.

El fondo de todo es el silencio.
Somos también
nosotros
el tiempo que nos transcurre.


30.3.16

Visión de la tarde.




En la forma inusual de caminar
en el pie y en la mano a contratempo
en el aire que se abre cuando llega
adivino un perfume de tragedia
que le anteceden pero también
le van borrando las huellas
como si la vereda fuera
blancura fría de tristeza.

En la mirada fuerte de distancias
de aceituna, de agua, de tierras,
de nostalgias de otros continentes
de abuelos moros con idéntica pena
de tempranos abandonos resignados
mi espíritu huele sus quimeras
sus demonios que revolotean
en las ojeras y le coronan pálidos
con el gris de la tarde del invierno.

En la forma de contemplar el mundo
de absorberlo, de escucharlo, de retenerlo
de morir con los segundos en silencio
de reír apenas sin motivo alguno
con una mueca de melancolía
mi piel presiente que junto
con el cigarrillo que se consume
entre los dedos de la mano apoyada
en la rodilla cruzada sobre su par
hay una sensación de nada
como si al frente del banco de la plaza
que ella ocupa de forma leve
se extendiera gigante un abismo
que sobrevuelan las garzas finitas
de la tardecita del invierno.


Y yo la miro.

18.3.16

Te devoraron horribles bestias.




Me congela
este dolor
que viene del tiempo
que no es mío.

Atrás de qué ausencias
de qué tremendos abismos
de cuántas distancias
de cuánta inexistencia
te fue guiando este mundo de mierda.

Si pudiera conjurarte
con palabras
puede que así
deje de dolerte, ahora
el desamor, la banalidad
los domingos
el vacío que deja
cuando se va, la ternura
las canciones
la calle.

Si pudiera nombrarte de un tirón
sin que en la garganta se me claven
astillas de la madera de la muerte
y del olvido.

Ha de ser muy profunda la nada
que tus ojos vieron

y no pudieron evitar.

4.3.16

Del olvido.


Puestos a buscar explicaciones
a lo mejor fue el clima
horrible y húmedo
o las películas de Adam Sandler
o los recitales de poesía
que parecen café concert.
Tal vez los brujos del Alto Verde
tal vez los magos de la República
Independiente San Carlos del Oeste
o a lo mejor
los feroces hechiceros de La Bondiola
o las brujas arpías del barrio El Brete.

O

probablemente

no hubo ningún trabajo
de oscuras intenciones
y solamente pasa
que la vida es un desastre
y siempre es más fácil

el olvido.

20.1.16

Hace un segundo.



¿Dónde están los poemas que perdimos?
Recién tenía
al alcance de mi mano
una serie de palabras
casi un verso decente
y me distraje un segundo
pasó el camión de la basura
destapé una cerveza
besé a una mujer
ladró un pero
o besé a un perro
destapé el camión de la basura
ladró una cerveza y pasó una mujer.
Hasta hace un segundo
unas horas
unos cuantos pares
de años
tenía al alcance de mi mano
una serie de palabras
casi un verso decente.



2.1.16

Esperanzas. (Bonus track)

Espero que sea suave
como caminar descalzo
sobre el pasto que tiene
tres días de cortado.
Que tenga olor a tierra mojada espero.
Que contenga el frescor
de las sombras
de los sauces de mi pueblo.
Espero yo
que sea dulce
como el agua de los estanques
y transparente
como la mirada de los amigos.

Que tenga la alegría
sencilla y triste
de los pueblos que sobreviven a los cataclismos.
Que sea fuerte, hermosa e inevitable
como la familia.
Espero que se ría
como un pibe que patea una pelota.
Que esté llena de vida
eso espero.
Que la muerte sea un cielo
sembrado de estrellas
mil grillos
un puñado de canciones
un perro

y un abrazo.