Acomodado enfrente de la ventana
te imagino sola en la lejana y gran ciudad,
me despabilo, enciendo un cigarrillo
y salgo a la calle
como salto a la batalla
desarmado y sin chaleco
solo una espada de recuerdos
y el grito guerrero, sin voz
de un amor atemporal
de un amor sin vos.
Busco un bar para dejarme caer
y no morir en el desierto de estas calles,
sé que cuando regrese
la noche me estará esperando.
Vuelvo silbando para ahuyentar el olvido.