Desentraña a cada paso
versos sueltos y enredados
y los une prolijamente
con paciencia oriental.
Este ser que habita en mí
de ostentosa vejez
se hace joven por las noches
cuando lo dejan cantar.
Pero algo le falta.
Cuando se mira en tus ojos
se le enmudece el poema
se le nubla el raciocinio.
Dócil pluma la que muestra
cuando miente lo que oculta
cuando tiembla en tu presencia
cuando, en fin, se acobarda.
A este ser que habita en mí
igual que el otro, ese que soy
siempre le faltan cinco pal peso.